Septiembre.
Aula Magna.
+ ¿Ese señor que habla quién es?
+ Es el rector.
+ Ah... - ¿Eso entrará en examen? -
"Es una carrera difícil, con mucho sacrificio, y un futuro complicado... Pero no desistáis, todo esfuerzo tiene su recompensa."
Tras esto que te sueltan nada más poner un pie en la Facultad, tus siguientes pensamientos son:
¿Qué hago aquí?
¿Por qué me habré matriculado?
No debería haber puesto Biología en la preinscripción.
Y lo que aún no sabes, es que estos pensamientos te perseguirán hasta que salgas con tu título bajo el brazo, porque a pesar de que le termines cogiendo cariño a esta carrera, siempre existirá ese momento de ¿POR QUÉ A MÍ?
Y cuando ya te estás arrepintiendo de estar allí sin haber empezado siquiera, se abren las puertas, y entra la tuna. Sí, la tuna. En la charla de bienvenida.
De pronto tienes la sensación de que no lo pasarás tan mal - este pensamiento suele ir acompañado de las palabras 'cerveza' y 'césped' que algún alumno de curso superior te habrá soltado - .
Piensas: ¿Cerveza? ¡Qué asco!
Angelito...
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